Toda persona que llegue a la Comarca de Antequera, siguiendo los caminos que la surcan desde la costa o el interior, recorrerá con sorpresa los más variados paisajes, desde la espléndida vega, faldas de montes grises, hasta enclaves naturales aún por descubrir que se elevan a su paso. Este paisaje y campos inpregnan la vida de los habitantes de nuestros municipios, surgiendo tradiciones, vocablos, la gastronomía y los dulces como colafón de nuestra historia culinaria.

No es cuestión, de realizar un recetario de dulces, pero si de destacar la importancia de la repostería en las distintas épocas anuales, siempre de la mano del calendario religioso.
En épocas navideñas, son los mantecados, polvorones alfajores, rosquillos de vino los que dan olor a ésta época. Dulce humilde, accesible y estrella en la Comarca, elaborados a base de manteca, azúcar, almendra y cocidos en hornos tradicionales.
Sin olvidarnos del bienmesabe ("De bien y me sabe"), también fácil de degustar en otras estaciones, realizado con almendras, azúcar, huevos, cidra y canela.
Finas masas de harina con cabello de ángel y azúcar forman las empanadillas o los pestiños que espolvoreados con ajonjolí y emborrizados con rica miel de la zona, son base en toda mesa en la Semana de Pasión de la Comarca.
En época invernal, no han de faltar las magdalenas caseras, las cuajadas, peladillas, merengues, bollos o tortas de aceite, madroños...

Esta deliciosa gastronomía, es regada por los ricos vinos dulces, sobre todo, de nuestra Comarca, que sirven tanto de ingrediente como de acompañamiento ideal en nuestra mesa.
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